Ahora le toca el turno a uno de mis cuentos favoritos (sí, la mayoría lo son xP), un cuento corto que no recuerdo si llegó a ser publicado en el periódico local “la noticia” pero se incluyó en mi cuadernillo de cuentos titulado “Entre Píldoras y Almohadas“. Aun tengo unos ejemplares que no sé a quien regalárselos xD. El cuento se titula María.
María
— María, te buscan — dijo la voz de una mujer —.
La pequeña María de 16 años se paró dejando a un lado su almohada estampada de flores y se apuró a ponerse las pantuflas que estaban en el mismo lugar que las había dejado la noche anterior. Se miró al espejo y como de costumbre sonrió para ella, un hábito que tenía desde los 12 años. Agarró un objeto de su buró y salió del cuarto silbando una alegre canción.
— ¿Crees que hoy sea el día? — preguntó una voz —.
— Debe de serlo. He esperado mucho tiempo — Respondió María mientras empuñaba su mano. —, y ella lo prometió.
El pasillo por donde la muchacha caminaba estaba adornado de pinturas abstractas. El tapizado de las paredes daban una impresión de estar perdido en una jungla, había ramas por todos lados. Unas escaleras estaban al final del pasillo. María se apoyó del pasamano y observó con detenimiento un cuadro que estaba colgado justo frente a ella. El cuadro estaba totalmente en negro, era el único con un enmarcado diferente pero era la primera vez que veía ésa pintura.
— Nunca antes había visto esa pintura.
— ¿Nunca? Quizá aun no puedas verla — mencionó aquella voz sin dueño —.
— ¿Verla? ¿Acaso hay algo más allá del negro?
Fue con un paso del pie derecho que la joven comenzó a bajar las escaleras una por una. Después del quinto escalón se dio cuenta de que no había un final, un último escalón al cual llegar para concluir con un piso firme. Sólo había un incontable número de escalones que esperaban ser pisados, escalones que toda su vida habían deseado que alguien los pisase. A María no le importaba cuanto tiempo le tomara bajar por los escalones, se sentiría triste si se olvidara de alguno de ellos.
—Los escalones existen para ser pisados, me sentiría muy mal que el propósito de uno de ellos no se cumpla.
— Todos los días es lo mismo de siempre María.
— ¡Calla! — gritó la jovencita al mismo tiempo que observó enojada la palma de su mano derecha.
Una risa se escuchó. Provenía de la boca de su mano derecha.
—No…no otra vez — articuló la temblorosa muchacha que se aferraba al pasamano —.
— Si María — recitó lentamente la mano derecha de la joven —. Estás Loca.
Un hombre que sostenía sus brazos en el aire formando una cruz la estaba mirando fijamente.
— ¿Dijiste algo? —preguntó el extraño hombre.
— Si. ¡Estoy Loca! — Gritó María con tanta fuerza y enojo que hizo retroceder al hombre. Secó las lágrimas de sus ojos y sacó de su bolsa una hoja de papel con un dibujo de una señora que sonreía. Contempló aquella imagen unos instantes y con una voz cansada finalmente dijo: — Lo prometiste.
















me puso triste… entre maria y mayra no hay mucha diferencia…
regalame ese cuadernillo!!1
porfaaa!!
ciao
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@Mayra Lagarto: Cuando te dejes ver yo te paso el cuadernillo, aún lo tengo ^^
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