Dime… niña de los mil corazones rotos:
“¿Alguna vez me amaste?”
Te entregué las gotas de alegría que había acumulado a tus brazos,
tú simplemente te alimentaste de ellos y olvidaste por completo mis ojos.
Ahora, soy sólo una parte más del viento, no existo ante tu presencia…
conjuras mi nombre acompañado por una triste caricia del aire al decir adiós.
Escucha el ensordecedor grito de las luciérnagas al apagarse detrás de los párpados del bosque.
Escucha el laberinto de voces que acompañan al mar cuando se despide de la arena.
Escucha amor, escucha con los dedos que besan la piel desnuda del aire por las mañanas.
Escucha aún con la pijama puesta y con el cepillo dental frente a tus ojos.
Hoy es el segundo que se detiene por días.
Moriré, pero mis letras seguirán ahí… esperando vivir entre tus labios.
Ayer aprendí a sentir tu alma,
a curar tus miedos,
a caminar em tus labios, paraisos de placeres.
Pero hoy…
hoy aprendí a mentirme y a borrar la verdad.
Nunca exististe.
Si no puedo entender la luz de sus ojos.
o el tiempo en su voz,
ni la edad de sus labios….
Qué me espera en el desayuno?
Publicado el 3 de diciembre de 2009 .
Sólo podía contar contigo para hablar de dolor.
Para sentirme a salvo del vacío que me rodeaba cuando no existías.
Para descubrir quién soy, gracias a las palabras que transmitían tus labios.
Me encantaba hablar y saber que alguien me escuchaba.
Ahora el mar se apoderó de mis ojos
y no logro encontrar aquél aliento somnoliento.
Hoy, las olas me alejan de la órbita lunar…
eso y nada más.
Dejaste de transmitir unos y ceros al compás del sonido hueco de tus pasos.
Olvidé como respirar, reír y disfrutar del eco perplejo de las nubes.
Con mi estómago lleno de mariposas muertas… ya no sé si existe el amor.
Junto a ti partieron las estrellas que adornaban la noche,
el viento que acariciaba nuestros nombres
y el sonido, gota a gota, del tiempo que nos unía y completaba.
Hoy, las luciérnagas van dejándome solo…
eso y nada más.
Tomé un pedazo del fósil orgásmico de su perversión,
sólo para obtener un gemido desesperado,
o el deseo escondido detrás de sus labios.
Crucé el aura derrotado de su interior,
sólo para salvar un poco de polvo ancestral
o el simple rocío del vapor en sus ojos.
Olvidé la sombra de papel incrustada en su piel,
sólo para desfigurar su estructura
o el significado salvaje de su corazón plástico.
Desperté…
y de una u otra forma…
fracasé…
Publicado el 18 de septiembre de 2009 .
Quise soñar contigo por las noches,
recordando el suave tacto de tu piel.
Quise olvidar la danza de tus dedos,
escondiendo el sabor de tus labios.
Quise demorar el tiempo de mis latidos,
escribiendo tu nombre en mi pecho.
Quise amanecer en tus brazos,
caminando al ritmo de tus besos.
Quise… pero tu no.
Publicado el 10 de septiembre de 2009 .
El día de hoy recibí el mail de mi amigo Eduardo que estudia también en el ITLAC, con la diferencia de que ahora lo hace por las tardes (yo digo que por webón, pero él lo niega). Me mandó uno de sus poemas realizados en la secundaria y me dijo que le hiciera el favor de publicarlo en la página para que no se pierda en las penumbras de sus recuerdos (Ah, que frase dominguera la mía). Ésta petición me ha dado una gran idea, crear una sección de gente que tenga escritos (Poemas, Cuentos, etc) y así publicarlas en el sitio. Por el momento no haré la sección, hará falta que la gente comente y así saber si es factible hacerlo o no, así que a escribir se ha dicho. Los dejo con el poema de Eduardo que se titula “Amor y dolor riman”.
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Publicado el 6 de septiembre de 2009 .
Pixel por pixel, en mi mundo de 8 bits,
tratando de entender tus 256 colores,
olvido por completo mi transparencia.
Me multiplico en tu superficie,
fotograma por fotograma, con cierta demora,
esperando a que me des un nombre,
una extensión, un peso en tu memoria.
Si tan sólo todo fuese así de sencillo.
Hoy me guardas como…
Y mañana “ConTRoL + Z”.
Publicado el 5 de septiembre de 2009 .
Regresando a casa.
Despertando sin nada entre los brazos, ni siquiera una almohada.
Dicen que la noche teme dormirse, no quiere perderse la maravilla de observarte.
Si. Regresando a casa.
Desesperado por encontrar una cura que elimine recuerdos amargos.
Huyendo de mi propia piel desnuda, tratando de borrar los tatuajes con tu nombre.
Esa es la razón por la que no dejo de temblar.
¿Será por eso que no quiero caminar?
Hoy en día no quiero despertar.
¿Pero podrías tú regresar?
Escucho mi reloj para no respirar.
¿Hablarías conmigo para olvidar?
Ahora sólo tengo miedo de volver a comenzar.
¿Acaso es que temo recapitular?
Siento que mi destino se desmorona como dolorosa pasión molecular.
¿En serio tuvo que explotar de esa forma tan irregular?